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El federalismo y los gobiernos estatales

Escrito por  Eduardo López Betancourt Jul 06, 2020

El federalismo se define por una estructura dual de organización de poder de un Estado, en donde lo fundamental es la naturaleza política de las relaciones que se establecen entre cada una de las partes (niveles u órdenes de gobierno) caracterizadas por su independencia, no subordinación, o dicho en los términos jurídicos más usados, por la permanencia de su soberanía. Su esencia es la estructura institucional dual y la autonomía política que conservan las partes, esto es la capacidad para decidirse a sí mismas: “autogobierno más gobierno compartido”.

De la experiencia de los sistemas federales alrededor del mundo se han destacado los siguientes principios como característicos de este modelo de gobierno:

  1. Principio de separación: una constitución federal contiene disposiciones precisas para realizar un reparto de competencias legislativas entre dos niveles de gobierno.
  2. Principio de autonomía: cada nivel de gobierno es autónomo o, incluso, “soberano”, en su ámbito de competencia definido por el principio precedente.
  3. Principios de participación: las unidades federadas deben estar representadas y participar en las entidades federales. En general, esta participación se ejerce en el marco del bicameralismo federal.

Un tema recurrente en la historia de México ha sido la constante pugna entre el modelo federalista y el centralista. Consumada la Independencia, la lucha entre las dos facciones políticas principales: liberales y conservadoras, marcó el siglo XIX como una etapa de guerras intestinas, constantes derrocamientos de gobiernos y alternancia entre el sistema central y el federal.

Al final de cuentas triunfó el federalismo, pero sin duda se discute sobre su eficacia. Los estados carecen de lo más elemental y básico, como es libertad, en su hacienda pública. Esto es: no tienen un manejo autónomo de sus impuestos, dependen de la federación, misma, que es el mejor control que puede tener sobre ellos.

Al final de cuentas, el federalismo bien entendido y ficticio, como actualmente sucede, será una realidad.