La Jornada Guerrero - Domingo, 08 Marzo 2020

Dejan organizaciones el divisionismo que las caracteriza para exigir justicia

Se manifiestan mujeres contra la violencia de género y los feminicidios en Zihuatanejo


Chilpancingo, 8 de marzo. A pesar del divisionismo que existe entre los diversos colectivos de feministas, realizaron una marcha para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, esto cuando se habían anunciado al menos 3 movilizaciones por separado para exigir justicia.

Realizan pintas y queman documentos en las instalaciones del Ministerio Público (MP) y de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Guerrero (CDHEG).

Minutos después de las 5 de la tarde, al menos cuatro colectivos distintos de mujeres convocaron a concentraciones y movilizaciones en la capital del estado, con la finalidad de conmemorar el Día Internacional de la Mujer, dado que entre las dirigentes ha existido lo que ha llevado a un divisionismo visible.

Pero este 8 de marzo, luego de algunos años de movilizaciones separadas, las feministas de Chilpancingo, a pesar de la convocatoria múltiple, acordaron realizar una sola movilización.

El lugar de concentración se dio en la alameda central, para realizar una caminata sobre el andador Emiliano Zapata, arribaron a la plaza cívica Primer Congreso de Anáhuac, donde realizaron un performance y exigir justicia.

Además de que en el monumento al trabajador se colocó un tendido de notas periodísticas donde se han estigmatizado los asesinatos de mujeres a lo largo de los últimos meses.

Posteriormente, el contingente, de cerca de 200 mujeres, marchó por la avenida Miguel Alemán para llegar a las instalaciones del MP del sector Bravos, donde realizaron pintas y reprocharon la nula participación y apoyo por parte de la Fiscalía General del Estado (FGE).

Luego de esto, se trasladaron hasta las instalaciones de la CDHEG para realizar pintas y quemar documentos, en simulación de las cientos de quejas y denuncias que mujeres han interpuesto por acoso y otros delitos, pero que “nunca proceden”.

Lanzan consignas jóvenes y señoras, la mayoría extranjeras

También en Zihuatanejo, Mujeres del colectivo Marejada se unieron a las protestas a nivel mundial contra los feminicidios y un alto a la violencia de género, recorrieron las principales calles del puerto. Puntuales, las jóvenes y señoras, extranjeras en su mayoría, salieron desde la plaza de la Libertad de Expresión.

La marcha, a convocatoria, dijo Chepis Palacios, fue por Las Brujas del Mar, quienes replicaron desde hace días el exhorto internacional. La movilización, por el incremento de feminicidios, ataques con ácido, feminicidios de niñas, violaciones y todo tipo de violencia de género.

“Que te dije que no”, “Va caer, va a caer, patriarcado va a caer”, “Tranquila hermana, esta es tu manada”, “No se ve, no se ve, la igualdad en la mujer”, “Y tiemblen, y tiemblen, Zihua será, toda feminista”, y el himno del colectivo chileno Las Tesis: “Y la culpa no era mía, no era mía, ni donde estaba ni cómo vestía”.

Las mujeres llegaron con sus consignas y pancartas hasta la cancha municipal, donde llevarían una jornada cultural. Ahí, leyeron su posicionamiento como Colectiva Marejada.

Sofía Alvarado habló que las marchas en el país como en el mundo, sino porque la violencia contra las mujeres es mayor que la de los hombres. “No son asesinados por salir de noche de las maquilas. Esta marcha es una inconformidad contra el estado de Guerrero, y específicamente a la alcaldía de Zihuatanejo, ya que desde 2015 tenemos alerta de género y la violencia no ha disminuido”.

“Tenemos 0.95 casos por cada 100 mil habitantes, mientras que en Guerrero es más del doble. Esta marcha, es una muestra de inconformidad y de demanda de justicia ante la autoridad guerrerense”, dijo.

Aparte, en entrevista con medios, Alvarado y Palacios señalaron que la lucha es diaria y que apuestan por el arte. De la responsabilidad del Estado, mencionó que en México es donde más matan mujeres, y que en el puerto también hay feminicidios, pero “el gobierno oculta información”.

A pregunta expresa de que en la CDMX el movimiento feminista también habla de la brecha salarial y el tema del aborto, así como la desigualdad, señaló que ella llevaba un pañuelo verde”, pero si te fijas aquí en Zihuatanejo, no todos están a favor del aborto. Además, aquí son católicos”.

Carla Esquivel intervino, pero dijo que no es la ocasión y no tienen ese tema en particular, sino la violencia de género, pero pueden hablarlo.

“Todo depende del contexto, que en Acapulco o Chilpancingo se esté hablando de eso, es que en Zihuatanejo tenemos otro contexto”.

Al final, las mujeres, niñas y adolescentes, convocadas por Colectiva Marejada, pusieron un altar por todas las mujeres víctimas de feminicidio.

Publicado en Política

El colectivo Revolución Violeta instaló en Acapulco el denominado Pasillo Histórico de la Lucha Feminista, la tarde del domingo en el zócalo del puerto, donde jóvenes de varias edades montaron presentaciones y performances para mostrar su rechazo a la violencia.

Estudiantes e integrantes de colectivos de mujeres, vestidas en su mayoría con playeras negras, pegaron cartulinas con consignas y nombres de mujeres víctimas de feminicidio, en la pared contigua a la calle Ignacio de la Llave, frente a la Costera.

“Bienvenido a este puerto feminicida”, se leía en una gran manta que fue colgada para inaugurar el pasillo, bautizado en meses recientes por el gobierno municipal como el Pasillo del Amor.

Violeta Hernández, en representación de la red feminista Revolución Violeta, advirtió que los asesinatos de mujeres no están siendo clasificados como feminicidios.

Sostuvo que “hay 13 homicidios dolosos en enero, y sin embargo, no los están calificando como feminicidios; es una pena, es una vergüenza para las mujeres, pues eso significa que no está habiendo una investigación, ni asesinadas”.

Añadió que “estamos esperando que el Estado vea este llamado que están haciendo colectivas en Acapulco, en Iguala, en Taxco, en Chilpancingo”.

Publicado en Sociedad y Justicia
Lunes, 09 Marzo 2020 01:57

Código Militar

La justicia castrense es uno de los ámbitos poco conocidos del derecho nacional; como es natural, su aplicación y estudio se limitan al personal militar. Sin embargo, su conocimiento es de interés para todo jurista. En los tiempos recientes, este fuero ha tenido múltiples reformas, entre otras para ajustar su contenido a las exigencias en materia de derechos humanos que obligan a todas las autoridades del Estado.

El Código de Justicia Militar es el ordenamiento base de esta jurisdicción; publicado en el año de 1933, su última reforma data de junio de 2018. Este ordenamiento se acompaña del Código Militar de Procedimientos Penales, publicado en mayo de 2016.

Entre los delitos que tipifica este código militar en su libro segundo, el título sexto se ocupa de las conductas contra la seguridad exterior de la nación. Entre esos se incluyen la traición a la patria, el espionaje y los delitos contra el derecho de gentes. Estos últimos resultan de especial gravedad, pues reciben una pena de 30 a 60 años de prisión y pueden consistir en conductas como la ejecución de actos de hostilidad contra fuerzas, barcos, aeronaves, personas o bienes de una nación extranjera, cuando por esa actitud sobreviniese una declaración de guerra o se produjesen violencias o represalias. Igualmente, son delitos la violación de una tregua, de un armisticio, de una capitulación u de otro convenio celebrado con el enemigo, si por dicha conducta se reanudaran las hostilidades.

Resultan castigadas con pena de 12 años de prisión las conductas contra la población civil, como pueden ser el incendio de edificios y de sementeras, saqueo de pueblos o caseríos, ataque a hospitales, ambulancias o asilos de beneficencia dados a conocer por los signos establecidos o cuyo carácter pueda distinguirse a lo lejos de cualquier modo, o destrucción de bibliotecas, museos, archivos, acueductos u obras notables de arte; así como vías de comunicación.

También son delitos contra la seguridad exterior la violación de neutralidad o de inmunidad diplomática. El título séptimo del Código Militar se ocupa de los delitos contra la seguridad interior de la nación, entre los cuales se incluyen la rebelión y la sedición.

La siguiente familia de delitos son aquellos contra la existencia y la seguridad del Ejército, entre los cuales se mencionan la falsificación, el fraude, la malversación y la retención de haberes; el extravío, la enajenación, el robo y la destrucción de lo perteneciente al Ejército, así como la deserción e insumisión, y la traición a las Fuerzas Armadas Mexicanas. Otros ilícitos de este grupo son los insultos, las amenazas o las violencias contra centinelas, guardias, tropa formada, salvaguardias, bandera y Ejército, así como los ultrajes y violencias contra la policía, y la falsa alarma.

El siguiente título se ocupa de los delitos contra la jerarquía y la autoridad militar. El primero de estos es la insubordinación, que se presenta cuando un militar, por medio de palabras, ademanes, señas, gestos o de cualquier otra manera, falta al respeto o sujeción debidos a un superior que porte sus insignias o a quien conozca o deba conocer. La insubordinación puede cometerse dentro del servicio o fuera de él.

También son delitos el abuso de autoridad, así como la desobediencia y la asonada; esta última se presenta cuando en grupo de cinco, por lo menos, militares se rehúsan a obedecer las órdenes de un superior, las resisten o recurren a vías de hecho para impedirlas. n

Publicado en Artículo
Lunes, 09 Marzo 2020 01:55

Presencia de la mujer

Y la mujer hizo oír su voz.

Sus exigencias se centraron contra la violencia de género, venga de quien provenga, pero también contra la impunidad y, en términos generales, contra la incapacidad, la omisión y la complicidad gubernamental.

Mal se vieron quienes, teniendo la obligación y la responsabilidad de velar por ellas, se alinearon presurosos a favor de sus demandas cuando, en el desempeño de sus funciones, poco o nada han hecho para procurarles respeto, seguridad, libertad y justicia, en los más diversos ámbitos.

Se vio de todo, como en todo.

No faltaron los grupos que no vacilaron en llamar aliada a la autoridad, aunque la misma no haya hecho lo suficiente para protegerlas, como tampoco las que, desde su posición de oposición, arremetieron sin concesiones ni treguas contra los gobiernos.

Ahí mismo, en la arena de los reclamos, se hicieron escuchar las organizaciones no gubernamentales, las que, alejadas de posiciones de poder oficial, han sostenido una lucha ininterrumpida y tenaz, exigiendo conceder a la mujer el sitio que le corresponde en la sociedad, ahí donde no se considera más que el varón, pero tampoco se cree menos.

No se trata de definiciones, no es cuestión de posturas oficiales; no es el punto que un gobernante se diga feminista o humanista, porque si dice ser feminista significará que está contra los hombres.

Tampoco puede autollamarse humanista cuando no ha tenido el sentido humano de frenar, recurriendo a todo su poder si es necesario, la ola sangrienta que arrastra a las mujeres.

El asunto es simple: el quid de la cuestión estriba en ser el representante de la población que cumpla su responsabilidad de darle protección y tranquilidad.

Nada más.

Inncesarios son tantos brincos y malabarismos retóricos.

La protesta es contra el gobierno. Nadie intente desviar la atención aduciendo inútilmente que es por la situación imperante y no contra las autoridades, porque son éstas las que han permitido –e incluso propiciado– este estado en el que la vida pende de un hilo, aun sin deberla ni temerla.

Es de esperarse que la indignación femenil haga reflexionar a la autoridad para que preste en adelante la atención debida al combate a la inseguridad, dejando ya a un lado su deporte favorito de culpar del problema a los que se fueron, pues lo que están para eso y por eso llegaron, para corregir lo mal andado. n

Publicado en Editorial

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