Dos mensajes, una realidad

Escrito por  May 27, 2020

No queda clara la expresión presidencial de “Ya vamos de salida” al referirse a la pandemia del Covid-19.

Si el día 23 –cifras de Salud federal- hubo en el país 65 mil 856 casos de contagios acumulados confirmados; el 24 subió a 68 mil 620, y el 25 se elevó a 71 mil 105, ¿cómo puede afirmarse el mismo día 25 que “ya vamos de salida?”.

¿Cuáles son, pues, los elementos, los parámetros, la base, para asegurarlo?

Queda muy claro, eso sí, que el panorama que se pinta a nivel nacional, no es el mismo que el que prevalece en Guerrero.

Y mientras en Palacio Nacional se esparce la voz del optimismo, en esta entidad domina  el ánimo de que se atraviesa la semana más demoledora de la pandemia.

Lo peor del caso podría ser que el conglomerado local se aferre al mensaje federal en vez de atender el llamado angustioso de las autoridades estatales suplicando quedarse en casa y respetar la sana distancia, hecho que, lejos de colocarnos a la salida, nos mandaría a un abismo más profundo.

No conviene entonces manejar dos discursos, porque los guerrerenses, cansados unos del confinamiento y escépticos otros, aceptarán el que más les convenga.

Desafortunadamente, así se manejará, hasta salir del túnel, a partir del primero de junio en que entre en funcionamiento el semáforo epidemiológico, que evaluará y regulará las actividades laborales, sociales y escolares.

El desorden podrá comenzar el primero de junio al terminar la jornada de la sana distancia. Habrá un alud de abrazos, besos, saludos de mano acumulados, así Salud federal adelante que no habrá terminado la pandemia.

Eso parecería un contragolpe a los esfuerzos que las autoridades guerrerenses realizan para contener el virus durante esta semana considerada la más grave de todas.

Si en los próximos días la entidad logra echar abajo las cifras de contagios, no sería muy aventurado vaticinar un probable disparo de casos al hacerse a un lado la sana distancia.

En tanto en el ámbito nacional suenan las fanfarrias por supuestas mejorías, en Guerrero el gobierno se aprieta las manos con desesperación al seguirse ubicado en el país en el primer lugar de ocupación hospitalaria y permanecer en un color “más que rojo” de alerta máxima. No se vale. n