Salida en falso

Escrito por  May 29, 2020

Balanceándose del árbol con la soga en el cuello, el ayuntamiento anunció medidas de prevención en el transporte público contra el Covid-19.

A 55 días de haber comenzado el confinamiento y la jornada de sana distancia y a unas cuantas horas de que se active la llamada nueva normalidad mediante la semaforización y cuando Salud municipal ha reconocido que el mal ha rebasado a las autoridades, la alcaldía dio a conocer la instalación de filtros sanitarios en el transporte público pesado y liviano.

El sábado pasado lo dijo el gobernador Héctor Astudillo Flores: “Los hospitales y el transporte público son los puntos más graves de contagio”. No obstante, es una fuente de contaminación desatendida en tanto los contagios –lo admite el mandatario- “crecen exponencialmente”.

Interesante será conocer la respuesta de transportistas y operadores a la advertencia de, según el municipio, tendrán que usar obligatoriamente cubrebocas y gel bacterial, además de que deberán exigir a sus pasajeros que hagan lo mismo.

¿Estarán dispuestos los choferes de taxis colectivos a llevar cuatro pasajeros como máximo cuando haya oportunidad de llevar los cinco acostumbrados?

¿Cumplirán la indicación de exigir cubrebocas a los usuarios?

¿Conseguirán gel para aplicarles al momento del abordaje?

¿Y qué habrá del uso de termómetros infrarrojos para tomar la temperatura al pasaje?

Respecto al Acabús, habrá que reconocer que todos los operadores usan cubrebocas; aseguran los responsables del sistema que las unidades se sanitizan constantemente y se aplica eventualmente gel bacterial, pero en adelante, no se dijo a partir de cuándo, según la pretensión del ayuntamiento, los usuarios deberán usar obligatoriamente cubrebocas, gel al ingreso y someterse al termómetro infrarrojo.

Algo debe quedar claro: la alcaldía no tiene autoridad alguna sobre el transporte si no se trata de cuestiones de vialidad; es competencia del estado.

Debió ser el gobierno estatal el que estableciera las reglas sanitarias, pero el ayuntamiento tiene razón: las concesiones son jurisdicción estatal, pero las unidades circulan en Acapulco.

Ahora bien, si los concesionarios y sus trabajadores se mueven bajo sus propias reglas e ignoran a las autoridades, que nunca se han ocupado de controlarlos, menos caso harán a los funcionarios municipales.

Salta a la luz la ausencia de coordinación entre estado y municipio para emprender la cruzada de protección.

Sola, nada logrará la alcaldía porque los transportistas no se rigen más que por sus propias leyes.

Pero, eso sí, aquí, como en el ring: no hay que lanzar golpes a lo loco, sino medirlos cuidadosamente y colocarlos de modo certero, aunque, a juzgar por el comportamiento de la alcaldesa Adela Román, también la han dejado sola sus asesores. ¿O no los escuchará? n