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Un final siempre es un principio

Escrito por  Jun 23, 2020

Si medio contener en su casa a la población para frenar la propagación del Covid 19 ha implicado para la autoridad un gran esfuerzo, hacer cumplir a las empresas las medidas sanitarias establecidas para la reapertura será sin duda una labor titánica.

El gobernador Héctor Astudillo ha sido insistente en que habrá reapertura de negocios el primero de julio, siempre y cuando el semáforo epidemiológico cambie de rojo a naranja.

No obstante, muchos empresarios no están dispuestos a esperar más, en tanto otros que se alinean con el gobierno condicionan el acato a la entrega de apoyos económicos, lo que la autoridad no está dispuesta a otorgar, como tampoco está en condiciones para hacerlo, pues, al igual que la iniciativa privada, también está siendo afectada en su recaudación.

En tanto algunos hoteleros advierten que llueva, truene o relampaguee, el primero de julio reabrirán sus establecimientos, otros, como los de Pie de la Cuesta, sin tanto ruido, este fin de semana empezaron a trabajar con el argumento de que se trata de un ensayo avalado por las autoridades, mismas que lo han negado.

Si los negociantes levantan sus cortinas aunque el semáforo epidemiológico continúe en rojo, ello implicará un gran riesgo de que el coronavirus se propague a mayor velocidad, con las consecuencias consabidas.

Es más, así se reanuden actividades con el semáforo en naranja, conllevará la probabilidad de que, habiéndose reducido los contagios y muertes, el virus recupere el terreno perdido y se extienda con más rapidez, puesto que habrá gente trabajando en las empresas, pero esas mismas personas saldrán a las calles y harán uso del transporte público, una de las fuentes de contaminación más graves, catalogado así por Astudillo Flores.

Si el confinamiento observado hasta ahora no ha alcanzado los niveles requeridos para aplanar la línea de contagios y defunciones, menos los obtendrá con la reapertura, puesto que los trabajadores se sumarán a los que se han resistido, por gusto o necesidad, a quedarse en casa, medida ésta a la que las autoridades sanitarias le apuestan para domar al virus.

La reanudación laboral significará, de plano, entrar en una nueva cultura, lo mismo en la casa que en las calles y los centros de trabajo, un desafío que pondrá a prueba la capacidad de adaptación no sólo de los guerrerenses, sino de todos los mexicanos. n