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¿Otra gota que vuelve a derramar el vaso?

Escrito por  Jun 24, 2020

En la tarde-noche del 17 de abril de 2018, una patrulla de la Policía Estatal proveniente de la comunidad El Camalote descendía rumbo a Zihuatanejo, cuando en el poblado Las Mesillas fue emboscada por civiles.

Hubo seis guardias muertos.

Los agresores les dieron el tiro de gracia.

Ya sin vida, tirados sobre el piso, los patearon, los videograbaron y los exhibieron públicamente.

Cundió el dolor y la indignación en el medio gubernamental.

Desde las entrañas del Poder Ejecutivo surgió la sentencia: “esta fue la gota que derramó el vaso”.

A los pocos días hubo cuatro detenidos, ninguno de los cuales era quien había encabezado la matanza.

Nunca se informó si se les procesó, si los sentenciaron. No se sabe si purgan condena en algún penal. Del cabecilla, como dice la canción, nunca más se supo nada.

La historia se repite: cuando el gobierno resaltaba la reducción de asesinatos dolosos en Guerrero, este domingo civiles emboscaron a policías estatales en una comunidad de Tetipac, matando a seis e hiriendo a cinco más, uno de los cuales murió más tarde.

La administración estatal mensajeó: “lamentablemente Guerrero tiene sus altas y sus bajas (en seguridad)”. Añadió: “...pero todas estas personas que se dedican a hacer el mal deben tener muy presente que tarde que temprano la justicia les va llegar”.

“Fueron emboscados, no fue un enfrentamiento”, expuso e hizo un llamado a todas las fuerzas federales y locales a cerrar filas para enfrentar a este grupo delincuencial (al que perpetró el ataque)”.

La euforia por la entrada de la Guardia Nacional explotó como burbuja de jabón.

No ha dado resultados.

Fue muy alta la vara de las expectativas.

Su fracaso ha orillado al gobierno federal a sacar de nuevo al Ejército a las calles.

Otra: si hubiera sido un enfrentamiento con el mismo saldo, ¿tendría otro significado el hecho?

¿Tienen que matar a seis policías para que las fuerzas federales cierren filas contra las bandas delictivas?

El obispo Salvador Rangel lo ha dicho: el gobierno sabe quiénes son y dónde encontrarlos, pero no actúa en su contra porque el gobierno mismo es parte del negocio.

Nadie lo ha refutado. n