Reapertura

Escrito por  Jul 02, 2020

Si hay apego a la verdad, no habría manera de negar que la decisión de poner en color naranja el semáforo Covid para Guerrero dependió menos de las circunstancias meramente sanitarias relacionadas con la proliferación del nuevo coronavirus que de la crisis económica que golpea a amplísimas capas de la población del estado, empobrecidas de por sí, pero ahora llevadas a la desesperación por la falta de ingresos.

La prueba más clara de la urgencia por poner de nuevo en marcha la economía de manera generalizada es esa especie de confusión que han dejado las declaraciones de los representantes de las autoridades del estado en lo que se refiere a la fecha específica en que eso debería ocurrir: si este jueves, cuando sea oficial la declaratoria, o si el siguiente lunes, como era el procedimiento acordado por quienes en el país están al frente del combate a la pandemia.

De seguro, la mayoría de los establecimientos comerciales que lograron supervivir al prolongado cierre abrirán hoy mismo.

En el país, los contagios todavía van a la alza, pero de alguna manera en el estado “hay una tendencia a la baja en los dos indicadores de tendencias, que son el cambio de los casos de Covid y en los casos que se hospitalizan”, explicó el gobernador Héctor Astudillo que le informó el subsecretario Hugo López-Gatell.

Más vale que sea verdad, porque ese es el supuesto del que parte la decisión de reabrir. Pero también más ha de valer que los habitantes del estado se tomen la laboriosa –y tal vez tediosa– tarea de cumplir los rigurosos protocolos sanitarios, y que las autoridades estatales y municipales sean, más que estrictas, implacables en la verificación de su ejecución.

De no ser así, es muy probable que el semáforo regrese del naranja al rojo, y otra vez todos tengan que volver a recluirse. Y así de poco habrán valido tanto sacrificio y tanta pérdida previa de vidas humanas y de avances económicos, si los hubiera. n