Justicia contra las cuerdas

Escrito por  Jul 06, 2020

¿Cómo interpretar la liberación de José Ángel Casarrubias, El Mochomo, a quien se atribuye el liderazgo de la organización delictiva Guerreros Unidos y considerado uno de los más importantes involucrados en la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa?

Así hayan reaprehendido al hombre apenas abandonó el penal, su liberación deja en entredicho a los responsables de impartir justicia.

¿Realmente lo excarcelaron porque la averiguación estaba mal integrada, como argumentó el juzgado, o hubo otras razones?

Eso debería desentrañarse, y explicarse de manera pública y convincente el motivo.

Si el Ministerio Público no hizo bien su trabajo, debería procederse penalmente contra el agente responsable; si actuó indebidamente la jueza o algún otro funcionario del juzgado, igual.

Aducir que en el trasfondo de las liberaciones de implicados en delitos con el argumento de una averiguación mal integrada, siempre hay corrupción, es una acusación temeraria y hecha a la ligera; es una reacción emocional impregnada de implicaciones políticas incluso.

En un asunto tan serio, ocurrido ya otras veces sin que se haya puesto remedio, no tienen valor las suposiciones ni las sospechas, por lógicas que sean, al igual que, ante el juez, carecen de validez como pruebas las versiones grabadas y las fotografías.

Por tanto, la autoridad correspondiente debería proceder con apego a derecho, porque, si ya ha ocurrido, si el Ministerio Público ha caído en estos resbalones o un juez ya halló el caminito para echar abajo el trabajo del llamado representante de la sociedad, volverá a repetirse indiscutiblemente.

Habrá que recordar que hay al menos 46 órdenes de aprehensión contra ex funcionarios públicos de Guerrero involucrados en el caso Ayotzinapa, independientemente de otras 10 emitidas en marzo contra funcionarios de la PGR, según el dicho del fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero.

No vaya a resultar luego que, en caso de que lleguen a cumplirse, vayan a liberar a los detenidos por mal integración de averiguaciones.

De ser así, la interpretación que podría darse al asunto es que estarían dando atole con el dedo a los familiares de los 43 desaparecidos y a quienes los han venido apoyando.

Alguien no toma en serio su papel. n