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Covid 19, dolor y desolación

Escrito por  Ago 03, 2020

¿Ha vivido usted el Covid-19? ¿Ha sentido sus efectos? ¿Ha enfrentado el problema de no poder respirar? ¿Ha padecido el debilitamiento que no le permite ponerse en pie y menos aun caminar?

Algo más: ¿ha sido usted testigo del sufrimiento que vive un familiar, un amigo, un compañero enfermo de Covid-19?

O tal vez vivió ya el viacrucis de llevar a un contagiado de hospital en hospital porque no se lo quieren recibir.

Podría ser que, sufriendo usted gripe o dolor de garganta o agotamiento o dolor de cabeza, la gente que lo rodea, incluidos algunos de sus familiares, empiezan a evitarlo, a verlo y tratarlo como si fuera un apestado, sin que se hubiera comprobado que padece usted el virus.

Estas son algunas razones que deberían ser suficientes para reflexionar sobre la importancia de aplicar cuidadosamente las medidas de higiene recomendadas por las autoridades de salud.

Caer víctima del Covid-19 representa, según testimonios de quienes lo han padecido, estar en cama 15 o 20 días, fuera de combate completamente, independientemente del lapso que le llevará sobrevivir con el auxilio de sus familiares durante la etapa de recuperación.

Tiempo ese en el que usted se transforma en una carga para los suyos, y si alguno de los suyos es la víctima, se convierte en una responsabilidad para usted, sobre todo si se trata de su esposa, hijos o hermanos, que estarán siempre en riesgo de haber sido contagiados por el enfermo.

Y si está afiliado al Seguro Social o al Issste, lo trasladan a usted o usted traslada a su familiar a alguno de sus hospitales, donde probablemente no lo reciban a usted o no le acepten a su enfermo por motivos de saturación, así haya usted pagado religiosamente las cuotas correspondientes.

En el caso de no contar con ese servicio, tendrá que recorrer los hospitales generales del gobierno, donde la situación no será menos complicada y desesperante, además de que, al igual que si interna a su paciente en un nosocomio privado, tendrá que sufragar abultadas facturas que podrían dejarlo en la ruina económica.

Y todo, pudiendo haberlo evitado.

¿Necesita usted más razones para convencerse de la conveniencia, responsabilidad y necesidad de cuidarse?