Focos rojos

Escrito por  Oct 20, 2020

Los morenistas que creen que las próximas elecciones de gobernador, diputados y alcaldes en Guerrero serán como dar un paseo por el zócalo, podrían irse de bruces en el terreno de la arrogancia.

Ya lo dijo la presidenta municipal de Acapulco, Adela Román Ocampo: “El triunfo del PRI en los estados de Hidalgo y Coahuila es un ejemplo de que Morena debe reforzar esfuerzos en todos los estados del país”.

Creer que un partido con la antigüedad del PRI puede eliminarse del terreno electoral de un plumazo es resbalar en la soberbia.

Coahuila es un claro ejemplo de ello.

Este estado, obviamente, no es el mismo que Guerrero.

Cada uno tiene sus propias características, pero no dejan de contar determinadas circunstancias.

A diferencia de las elecciones federales de 2018, cuando Andrés Manuel López Obrador apareció en las boletas, y se dejó sentir su efecto, en las de 2021 no figurará, además de que su gobierno sufre ya el desgaste natural del paso del tiempo.

No podría hablarse quizá del, también natural, desencanto que cada presidente de la República padece transcurrido cierto periodo en el que el electorado no vio satisfechas sus expectativas.

Pero a estas alturas hablar de López Obrador no es hablar precisamente de Morena, como ocurrió en 2018, tomando en consideración que el Presidente se ha desmarcado del partido y que las pugnas internas corroen las entrañas del mismo.

Por otro lado, cuenta en el ánimo del electorado el trabajo que ha hecho como gobernador Héctor Astudillo Flores.

Si bien la delincuencia lo hizo ver mal en los primeros años de su administración, la violencia y los índices de asesinatos dolosos se han reducido notoriamente, además de que en el combate del Covid-19 no se ha logrado reducir  muertes y contagios, es verdad, pero el hombre se ha metido a fondo en el combate y siempre ha estado pendiente, aparte de que bajar las cifras no depende exclusivamente del gobierno.

Incluso, el Presidente lo ha felicitado públicamente y lo ha reconocido como uno de los gobernadores que más se han aplicado en la atención a la pandemia.

Todo ello arroja capital político a su partido, el Revolucionario Institucional.

Ahora que, también habrá que considerar las alianzas que pueda haber entre partidos, pero sea como sea, Morena deberá ser muy cuidadoso en la designación de candidatos, sobre todo el que irá por la gubernatura.

No puede darse el lujo de dormirse en sus laureles haciendo de cuenta que ya tiene el triunfo en la bolsa, porque el PRI podría darle una sacudida y conservar la gubernatura. n