El desprestigio de la justicia

Escrito por  Oct 26, 2020

La activista guerrerense Kenia Inés Hernández, integrante del colectivo Zapata Vive, se encuentra ya recluida en el penal de Acapulco.

Detenida el pasado domingo 18, la encerraron primero en el Centro de Reinserción Social de Santiaguito, en el estado de México, acusada por robo con violencia.

Tras liberarla bajo caución, la volvieron a detener ahora por ataque a las vías de comunicación.

¿Culpable o inocente?

Difícil saberlo.

La parte oficial acusa de robo en un caso y de daños en otro.

La defensa cuestiona desde ahora la forma de detención.

Antonio Lara Duque, el abogado defensor, informó que es la tercera acusación en cuatro meses que le imputan a la defensora de derechos humanos.

Se trata de un montaje, asegura.

“Pretenden acusar a Kenia de que se subió a un camión a robar a los pasajeros. Está fuera de toda noción de la realidad. Hace cuatro meses la acusaron de que el robo con violencia lo hace en un auto privado. Ahora, que subió a robar a un autobús”, dice.

Defender a la activista es su papel y tiene que armar la defensa que ponga en libertad a su defendida.

Es su trabajo, como el trabajo de la autoridad es comprobar las acusaciones.

El problema es que la justicia no actúa y cuando llega, maneja los casos de manera cuestionable.

No es confiable, pues.

La mayoría de quienes conocen el caso de Kenia pueden no tener la seguridad de que la justicia se conduce con rectitud.

Hoy o mañana se llevará a cabo la primera audiencia en la que se sabrá más de la situación de la luchadora social.

El asunto relacionado con Juan Pablo de la Cruz Reyes, detenido como presunto participante en el asesinato de la menor Ayelin Iczae Gutiérrez Marcelo, es otro caso.

Ayer, familiares del detenido se manifestaron en la entrada de la Fiscalía General del estado para exigir que no sea usado como “chivo expiatorio”.

¿Culpable o inocente?

Imposible saberlo por ahora, conociendo ya la manera en que opera la justicia en Guerrero.

No es confiable.

No es seria.

La presión social en casos como el de Ayelin lleva a los funcionarios a actuar precipitadamente para vender la idea de que trabajan y dan resultados, así después tengan que disculparse.

Habrá que esperar.

Tiempo al tiempo. n