El Covid-19, lejos de ceder

Escrito por  Ene 15, 2021

Los problemas inherentes al Covid-19 no terminan para el gobierno del estado.

Ayer, el municipal de Taxco informó respecto a la escasez de oxígeno para contagiados, al igual que sucede en Iguala; el hecho, guardadas las proporciones, tiene mucho parecido a lo que está sucediendo en la Ciudad de México y el estado de México, a pesar de lo cual –allá y acá– no es poco el porcentaje de la población que sigue resistiéndose a respetar las medidas sanitarias.

 Aunado a ello, personal químico de la clínica-hospital del Isssste en Chilpancingo salió a la calle para demandar su inclusión en la aplicación de la vacuna contra la pandemia, pues ellos son los que examinan las muestras de los pacientes contagiados por este virus, no obstante lo cual, protestan, lo están excluyendo de los considerados como trabajadores de primera de línea en el combate al patógeno.

Los químicos se sienten engañados: dicen que las autoridades les informaron que el lunes serían vacunados; luego que el miércoles, y después que ayer jueves, pero al llegar a la clínica les dijeron que no estaban en el listado y que no los iban a vacunar.

Nada sencillo el asunto.

La autoridad tendrá que tomar una decisión justa, interpretando adecuadamente el sentir de los trabajadores y midiendo el riesgo que corren, sin recurrir al engaño, como al parecer lo están haciendo.

En tanto en Iguala y Taxco la situación se desborda, colocando a las autoridades municipales en el terreno de la desesperación y la impotencia al escasear el oxígeno para los contagiados y subir la ocupación hospitalaria, en Acapulco es menos delicada, pero el gobierno estatal ve venir ya una nueva oleada derivada de la temporada decembrina.

En este puerto alguien sigue fallando en materia de transporte: el Acabús recorre sus rutas repleto de usuarios en tanto los taxis colectivos hacen lo mismo; no hay respeto por la sana distancia y, en este segundo caso, menos aun por el uso del gel antibacterial y la toma de temperatura.

¿Cómo, pues, se atreve la autoridad a criticar a los reacios a seguir las reglas sanitarias, si ni siquiera ella las respeta?

No menos dramática está la situación en Tlapa, donde se da el caso de que, por falta de espacios, rechazan en el hospital a contagiados.

La opción de los familiares de los enfermos: correr hacia otras ciudades en busca de atención médica sin la certeza de hallarla o recluirse en casa a esperar la muerte. n