Deuda municipal

Escrito por  Ene 21, 2021

La moralización de la gestión pública que en apariencia impulsa la actual administración federal podría no ser del todo útil si descuida al nivel más básico de gobierno, que es el ayuntamiento, la bisagra entre la población y la autoridad.

Si bien podrían ser citados muchos ejemplos, el de Acapulco es muy representativo, a juzgar por las declaraciones que hizo ayer el síndico Javier Solorio Almazán relacionadas con varios de los compromisos financieros de la administración municipal.

Reveló el edil que el gobierno del puerto dejará pendiente el pago de más de 300 laudos firmes por pleitos laborales perdidos y unas mil demandas diversas en curso, además de una deuda de 450 millones de pesos por la que la comuna tiene que pagar más de mil millones de pesos por intereses, sin contar la caída en la recaudación por el impuesto predial el año pasado, más la que se espera este año a consecuencia de la crisis económica derivada de la pandemia del nuevo coronavirus.

Ante este panorama, es evidente que no basta tener gobiernos de ciudadanos honestos, incapaces de apropiarse de los dineros públicos, sino que es imperioso también que sepan administrar y cuya capacidad de conciliación aleje el riesgo de demandas masivas –laborales o mercantiles–, que a fuerza acabarán por afectar la salud financiera de la hacienda municipal.

Y, a la par, es también imperioso que los diputados en los congresos locales legislen para impedir que los presidentes municipales y sus cabildos endeuden de tal modo a sus ayuntamientos. n