Bienestar animal

Escrito por  Mar 04, 2021

Si bien es loable que, por fin, el ayuntamiento de Acapulco se haya decidido a poner en operación un módulo de atención a los animales que viven en el municipio –que denominó de manera oficial Módulo de Bienestar Animal–, no deja de llamar la atención que lo haya hecho hasta ahora, cuando está más cerca del fin que del principio de su periodo constitucional.

Con la creación de esta unidad, cuyo propósito es vacunar y esterilizar a las mascotas y –se supone– al resto de los animales que viven en Acapulco, el gobierno municipal da cumplimiento a la parte que le corresponde de la Ley 491 de Bienestar Animal del Estado de Guerrero, que ordena que esas acciones deben ser masivas, gratuitas y permanentes. Pero la ley está vigente desde hace seis años.

No es difícil imaginar cuál es la causa de la demora en cumplir la disposición: la austeridad impuesta desde el gobierno central, que obedece al interés de canalizar la mayor cantidad posible de recursos a los proyectos prioritarios del Ejecutivo federal, aunque ello implique dejar en la inanición otros proyectos y programas que, a juicio del gobierno de la República, pueden esperar a un mejor momento.

Pues bien, el mejor momento es el que se anticipa, el que no espera a que estalle una crisis para tomar medidas, que en ese caso serían preventivas, en vez de correctivas.

Es una obligación de la sociedad atender a los animales que nos acompañan en este planeta, que es el hogar de todos, no sólo de la especie humana, como antaño pensaban las instituciones y las personas.

De hecho, del trato que las sociedades dan a los animales puede determinarse cuán civilizadas están. Ese trato incluye, por supuesto, los esfuerzos presupuestales que hagan los gobiernos para cubrir todos los rubros que deben ser cubiertos, no sólo en la medida de las posibilidades financieras, sino también en la medida de las necesidades.

No es una política financiera responsable aquella que deja sin cobertura alguna a un sector –uno que, por cierto, no puede manifestarse, ni protestar por la discriminación, la marginación o la exclusión–, para dar la mejor atención posible a otro.

Con carencias y deficiencias, pero el Módulo de Bienestar Animal de Acapulco va adelante. n